Posteado en septiembre 2013

¿Y después del verano?

Durante todo el año, la piel está expuesta a diferentes agresiones externas, pero tras la época estival es cuando sus huellas son más evidentes.

Factores como el agua del mar, el cloro de la piscina, altas temperaturas y sobretodo las radiaciones solares, someten a la piel a agresiones diarias que tienen como consecuencia la deshidratación, aparición de manchas y mayor sensibilidad cutánea que dan como resultado un envejecimiento cutáneo prematuro.

Limpiar, tonificar, exfoliar e hidratar. Volver a una completa rutina en el cuidado de la piel es lo más recomendable para recuperar la luminosidad y vitalidad del rostro.

Destacamos la renovación como principal acción a realizar ya que la capa córnea de la piel se ha hecho más gruesa en verano como defensa natural a los rayos solares. Esto significa que nuestra piel queda más protegida, pero significa también que aumenta el número de capas de células muertas. Debemos realizar una completa exfoliación para renovar la piel y así mejorar la penetración de las cremas aplicadas posteriormente.

Escoger una crema que trate los factores descritos anteriormente también es de vital importancia. Las más recomendables son las cremas hidro-nutritivas que permiten nutrir en profundidad, regenerar y devolver la elasticidad a la piel.

No debemos olvidar que la alimentación y la hidratación de nuestro organismo también influye en la recuperación después de los excesos del verano. La fruta y verdura son antioxidantes naturales que contribuyen a prevenir el envejecimiento de la piel, así como beber abundante agua diariamente ayudará a purificarla e hidratarla.